La tan temida e inofensiva orca.

La orca ha tenido técnicamente desde el comienzo de la historia una fama pésima, ya que era considerada como un terrible predador, tremendamente peligroso para el hombre.

Plinio, el antiguo historiador de origen romano, hace referencia a esta especie definiéndola como una gigante masa de carne con dientes salvajes.

El capitán Scammon, a fines de 1870, sostiene que en el lugar donde se encuentre siempre se la ve lista para destruir algo en forma sangrienta y que ante la más mínima oportunidad atacan al ser humano.

Bulbas, investigador contemporáneo que ha dedicado su vida al estudio de estos bellos seres, afirma si bien las orcas se encuentran en la punta de la cadena alimentaria marina, no disfrutan de la carne de los humanos.

Curiosamente, al igual que los delfines estos mamíferos son altamente sociables, se mueven en grupos familiares, cazan, descansan e incluso juegan. Poseen una gran inteligencia y la velocidad que alcanzan en el agua les otorga el privilegio de estar entre las especies más veloces del océano.

Osos polares caníbales

Es uno de los símbolos de la cumbre de Copenhague. Y estas espectaculares fotografías muestran hasta qué punto el calentamiento global está afectando al oso polar.

Las imágenes, ofrecidas por la agencia Reuters, muestran a uno de estos animales devorando a un osezno tras matarlo. Las fotos fueron realizadas el pasado 20 de noviembre a unos 300 kilómetros de Churchill, al norte de Canadá.

Debido al deshielo del Ártico, se están derritiendo extensas zonas en las que estos depredadores solían cazar. Un estudio estadounidense asegura que la población de osos polares se ha reducido en los últimos años por el impacto del cambio climático, que está convirtiéndolos en caníbales de su propia especie.

Esta especie es la más carnívora de todos los osos aunque durante el verano ártico consumen algunos vegetales. A pesar de que pueden nadar, capturan la mayor parte de sus presas en tierra o en hielo.

Normalmente cazan focas y ballenas, como la beluga, cuando éstas abren agujeros en el hielo para respirar. Durante el verano rastrean el aire con su poderoso olfato, a la búsqueda de crías de foca resguardadas en cámaras bajo el hielo. También pueden llegar a alimentarse de morsas o incluso van a la búsqueda de zonas donde anidan aves marinas para proveerse de huevos y pollos.